miércoles, 24 de febrero de 2010

ÉPICA DEL INFIERNO Y LOS ROEDORES - segunda parte

19

no se han tejido lazos — una comprensible madeja de nudos en su peculiar manera de cerrarse o aún un dejarse estar en sus sitios asusta — la forma que encuentran de desdibujar puertas — como círculos concéntricos sobre un mar de ojos cerrados — de crestas y toboganes — con velocidad conciben y paren : aumentan el tamaño de su propio ejército de cuerpos escamosos — los más pequeños asoman sus garras chiquitas — las cerdas de su piel tan parecidas al galopar que se agiganta y brota desde el fondo — animales extraños los unos y los otros — sierpes que lo mueven todo


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buscan la incierta luz — ay, cómo buscar la fronda que habla — la fronda que no hay y plagada de voces — hay los ciegos — los pusilánimes que se han quedado sin infierno y sin futuro enterrados en la incierta luz — en la niebla venenosa — y la niebla abrasa los cuerpos de peltre que buscan la sordina de las voces — espléndidas se les aparecen y se borran en el mismo momento — flashes del miedo y calzan las botas de andar en silencio cayendo de un recipiente a otro y así sucesivamente — una sabana de mojones color peltre la mierda de los guardianes come troncos — de un recipiente a otro sin fricción alguna — sólo el fluir intermitente en el aire envenenado — el líquido que son se va enfriando más allá del límite de lo posible — el fluir se torna azul


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la vieja historia de acoplar instintos — ¿acaso es para extrañarse? — los simplísimos movimientos no quedan dibujados en ningún papel — ese es el secreto de lo perenne —¿cómo aplicar los secretos principios de la física donde caer es levantarse? — estos roedores que vienen no poseen el sentido de la vista — perciben las formas más allá de cualquier sonido que puedan emitir — puro olfato — puro oído — las mandíbulas ya sienten el ruidoso llamado de los huesos que yacen bajo las escamas — son una luz que muerde y en su galope los cuatro vientos sin reposo les dan ese hálito ese deseo imparable de matar


22

en el centro exacto el planeta no gira — es un punto inmóvil — pero la luz es inhabitable y sabe amar cuando llega la hora y calienta y seca y derrite — la misma historia en el centro de todas las cosas — ígnea presencia — y nadie se pregunta de dónde viene la vibración — sólo las huestes que aumentan — las esporas que brotan y alimentan — una composición musical que en sí misma esconde los extremos


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y sin embargo hay un cielo que cada quien puede sacudir con sus propias manos — una sábana mortuoria — una mortaja simple como el silencio — un momento que queda encerrado en las imágenes de un pedazo de barro que nace y otro que comienza a abrirse cayendo al lodo — un diálogo permanente de balcón a balcón todos y cada uno sin baranda — todos saltando sobre el sueño de la salvación en el que fabrican seres que aún no nacen


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en el más allá del redoble de patas en estampida — más allá del fondo duro que continúa avanzando con los arañazos de la turba — in crescendo el sonoro ataque — se bifurca por primera vez — comienza a conformarse la estructura de racimo propia de hormigas y roedores — uvas amargas lo pueblan — están ahora trazadas las arterias de un nuevo mundo que no quiere detenerse — en cada uno de los topes — en el fondo de cada calle, la estampida también se multiplica — es un ejército que ahora deja oír sus chillidos — ya lo dijimos : como agujas de hielo lanzadas a una velocidad inaudita — la oscuridad se mantiene — pero la sombra ya no es amparo y el silencio ha rodado por las escaleras


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aún hay sangre en esas masas informes que se autoalimentan — los buscadores de amparo en las tinieblas no poseen herramientas ni armas — solo su voluntad de ir — con golpes secos — la esperanza y el miedo son una sola masa — intentar comprender es definitivamente vano — aunque en la oscuridad, igualmente se proyectan sombras sobre las paredes de los apretados túneles — ahora se asemejan peligrosamente a gallinas espantadas ante la presencia de una gran familia de comadrejas — el pequeño infierno terroso — mordeduras que comienzan a ser recordadas antes de ser recibidas — las sombras comprenden que es la sangre lo que buscan los desconocidos animales — construyen túneles falsos y allí entran en grupos pequeños a hundir sus propios dedos en los cuerpos — se ayudan unos a otros a derramar su propia sangre y luego tapian los túneles — pero advierten que nada detiene a los que vienen en su busca


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gruñidos y aleteos sin figura — nada pueden decir sobre un mundo que no les pertenece — todo lo animal no es puro instinto — hay una secuencia — un acercarse a las funciones primordiales — nadie les pide que corran pero la fatalidad les señala el sitio donde deberán caer extenuados —

ÉPICA DEL INFIERNO Y LOS ROEDORES - primera parte

1

pasadizo y bajo tierra están sin otra misión — aquellas flechas no vagan por el aire con su temblor de segura muerte — quietas ahora sobre la tierra que es el arriba o de pie en las paredes arrinconadas de los pasadizos — esperan al amo — quien blandiendo su espina suelte toda la furia — no me crean — todo esto es una vulgar mentira — los aires no hay aquí para nadie — en otro momento quizás — pero no ahora — cavernoso este sitio se las ingenia para aplastar toda intención de furia — yacen en racimos — las manos fláccidas a un lado y otro del cuerpo — no tiemblan ni se tensan — se dejan estar en una blandura malsana y opiácea — las voces de los primeros tiempos continúan rebotando sin fuerza en los corredores — hay barro y roedores que acaban de ser descubiertos — válgame dios si éste no es el infierno — alejada toda voluntad de crucifixión — invadidos los cuerpos por costras vivas que les dan sin paradoja alguna una capacidad de acción que jamás soñaron


2

escarban en la tierra helada — una potencia que desconocen mueve sus brazos — animales sin linaje buscando la salvación más abajo — las miradas incrustadas en la nada oscura que les presenta su propia acción salvaje — hienden — bajo la piel del rostro no se percibe alma ninguna — el cristal de sus ojos es impermeable a todo gesto — cada tanto alguno lleva a la boca un puñado de tierra — la sal y el agua que esconde esa masa que separan para llegar al fondo es una atracción prácticamente irresistible — van transformándose a medida que se entierran en los huecos que abren — enfrentarse a la oscuridad es un desafío más leve que lo real de esa luz mezquina que abandonan — luz al fin — sierpes — perderse es encontrarse en esta ciénaga cubierta de nieve a veces — de vegetación informe — el lodazal es la puerta de entrada — y sus corazones vibran ante la latente posibilidad de alejarse para siempre de lo más temido — una superficie hostil — una cavernosa posibilidad de encontrar el fuego — deberán atravesar ríos de corrientes más feroces que un hambriento enjambre de agujas de hielo


3

qué clases de engendros irán a su encuentro —


4

sueltan las esporas de los hongos — único alimento — en sus propios cuerpos costrosos de oscuridad nacen y es la noche


5

sólo los guardianes que en las bocas de entrada han quedado — los hombres y mujeres más feroces — sólo ellos se permiten la mezquina luz de la superficie — están armados con maquinarias habladoras — convincentes — ni musarañas — ni ratones — ni ratas — ni castores — ni marmotas — ni topos — ni liebres — ni conejos — ni comadrejas: mykuré kuéra — ningún roedor debe pasar las máquinas — sus cuerpos son molidos y consumidos por la voracidad de los guardias — los vagabundos del infierno de la luz mueren cerca de las bocas de entrada — sus miradas perplejas ante la imposibilidad — vencidos de antemano


6

arriba: niebla — abajo: hongos —


7

toda descripción es corroída de inmediato — deberías estar aquí para saber cómo es el mundo nuevo — el hombre ahora es definitivamente mediocre — la imaginación una máquina carcomida por la herrumbre — hollywood: qué extraña suena la palabra acción en la hundida opacidad del nuevo mundo — no hay quien escriba la imposible historia del imposible no lugar —


8

me traiciona lo que fuera — el yo narrador de nada no tiene ángulo — no hay posibilidad de constituirse en narrador sino desde la primera persona que es último engendro de una catástrofe para la cual aún existe la esperanza de caer un poco más —


9

magnetismos de otra índole ocupan el escaso espacio —


10

no hay lluvia posible sino barro en los pies — gangrena en ciernes —


11

ninguna posibilidad de carpintería — madriguera —


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no hay diáspora sino aglomeración — lo profundo siempre puede ser más profundo — los detritos son devorados con la misma ansiedad con que las flores en la prehistoria se convertían en frutas jugosas —


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huir de la niebla — de la nieve — de la tenue luz del arriba — volver al fuego — a sus entrañas: una obsesión sin palabras — el silencio rodea los deseos más profundos y los va moldeando — roen la tierra y son, créanme, mazacotes de una sustancia que ya no puede ser nombrada como carne y hueso — parecen máquinas de un metal similar a la arcilla — no puede haber colores —


14

ya no respiran más que barro — se hunden — se salvan


15

son su propio alimento y cada parte que les crece es devorada — las esporas han aprendido y conservan en su memoria una historia de amor tan vil y baja que podría compararse con la profundidad mutante en la que se mueven como reptiles — las extremidades son ahora sofisticadas excavadoras que también tienen movimientos nuevos — se hunden con facilidad aún en las napas más pétreas — el agua en estos casos es una molestia — impedimentos fortuitos que han aprendido a sortear con soltura de saltos equinos


16

en la superficie estrías fabulosas dictan sus textos mostrando la esencia: el mismo hueco de nada que da sentido al vaso y cada canal se llena de inmediato de la materia que le fue dada en el inicio — la transformación es también de los guardianes — agotada la famélica carne de los vivos que merodeaban ciegos en torno a las bocas del infierno han aprendido a hacer de la nieve y de la misma niebla venenosa su manjar predilecto — Las secas ramas de los vegetales que se mantuvieron en pie les sirven — yerma es la tierra que ahora rodea las bocas barrosas y sanguinolentas — la furia les ha crecido — de la mirada y las manos ha pasado a ocuparles las partes más recónditas del cuerpo — no son salvajes en el estricto sentido del término sino bolas de un fuego maligno y obtuso —


17

en los hilos que no se ven — que los mueven — se esconden brevísimas las sierpes de los secretos que inventan el cómo a cada empellón — no — no son pasos sino topetazos los movimientos de la nueva orientación — y no se dejan ver sino a través de las advertencias que sus cuerpos sin más nombre que el barro emiten en la plenitud de lo oscuro — todo lo simplifican — no trazan mapas — el futuro está más abajo y los invisibles hilos los mueven


18

el tremor de un galope apretujado — tembladeral es la tierra y tienen ahora, estos subterráneos, sordos ruidos — el sonido rompe la música esponjosa de los empellones — esa armonía — se forma una barrera — hay que luchar por el espacio

lunes, 7 de diciembre de 2009

frente al sol

darle la vuelta a las palabras a las flores a la ropa a la comida en el plato sacudir las sábanas frente al sol que el polvo se vuelva sólido que el agua se estanque se evapore y no haya nubes sino densidad aérea no lo pienses

shine in the farmer (siembras)

después de cortar los frutos y meterlos en la olla, las manos grandes destraban las semillas de su nido hasta entonces oscuro - la multiplicación de los panes - el milagro de la tierra húmeda - un rayo que busca la luz - y el nacimiento, que es tan simple como la concepción - después de observar las primeras hojas las manos grandes las rozan - y con una herramienta hecha con la mitad longitudinal de una tacuara, comienza el trasplante - la siembra se proyecta - devenir de frutos

miércoles, 2 de diciembre de 2009

arabimia tierra terracota

(un fragmento inicial sin barcos ni bicicletas)

ahora viene de cuerpo entero / una rampa para saltar al vacío donde el cuerpo se vuelca y no termina de caer nunca un impacto de frente / desmesurado perro que va contra la pared y se da de bruces sin aminorar la marcha sin evitar el impacto que es de piedras blancas y se ejercita y se convierte en dientes hocicos y trompas en el suspenso de la luz / y los deseos de la fruta en las manos vacías / y los deseos de la fruta en las manos llenas / y los cinco dedos de tu mano que aprietan el viento y me lo traen hasta el plato en el que como

un lobo solo

un lobo solo que ruge

un lobo solo que ruge y descansa

es de agua la noche entera y los pájaros salen de los úteros del sueño, innumerable el vuelo / son nuestros también esos cuerpos y en las columnas, sobre los reflectores, todas las gaviotas son la misma figura desprendida con las mismas tijeras y una ola cubre la isla que tenemos frente a nuestros ojos

los cinco dedos de tu mano me traen el aire apretado y lo sueltan en mi boca / planear es nuestro / planear es de la piedra y del cuerpo del agua / planear debajo de la piedra / planear en situación de instrumento en tanto música y los bosques como elementos en ebullición de una tabla desconocida en la que escribimos la historia de la humanidad con un pedazo de madera liso y afilado

viernes, 6 de noviembre de 2009

acrobacias infantiles

¿y si no te resistieras,
y si el salto fuera
un solo
maravillarse del aire,
desnudos los pies,
desnudas las manos

¿siempre hay un vaso cuando el agua,
siempre el cuenco de las manos,
siempre la boca?

dibujos
en el aire
el agua ---
los pies ---
las manos ---
la boca ---

¿cuál atardecer es el que te ensombrece
cuál luna que ver no quieres,
la que no mira de frente,
acomplejada luna
pudorosa luna
que se viste
de arco
iris

Alice debería ser tu nombre
de un tornasol
no permitido
sino en algunas noches
sino en algunas lluvias

y si de todas formas el salto
allí, estantes
con pedacitos de carne
dedicados a una tía

y si de todas formas el salto
no acantilado
no !plaf¨! en el final
no final, solo
puro salto
una conferencia interminable
de estantes con objetos
que parlamentan:
un cuchillo grande y filoso

sí, había cuchillos
de carne y hueso
cuando niños:
el del mango cilíndrico hecho de arandelas de piedra
de colores alternados, colores de piedra
diecisiete veces vio
el alma del que veía que se iba muriendo

sí, había zarcillos secos
en el patio húmedo de los inviernos;
decir quebradizos, duros y frágiles
es decir zarcillos

lo sé: preguntarás si el salto es salto
o ingravidez
y se me caerá una lágrima
!cómo responder!

y si el salto fuera:
si ahora tengo cinco años
y el agua se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la piedra: oh, piedra

y si el salto fuera:
el flotador se va de cabeza
y el agua se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la mano: oh, mano

y si el salto fuera:
el cable que aprieta con sus dedos invisibles
y el flujo invisible se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la fuerza: oh, fuerza

y si el salto fuera:
el niño cruza la ruta leyendo
y el auto se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero los frenos: oh, frenos

y si el salto fuera:
un impulso directo sin medida ascender a la rama del árbol
y la rama se quiebra, se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero el perfume: oh, perfume

¿qué salto es el salto del niño
surco tras surco
pierna tras pierna
sobre los repollos?

(vendrás como una loba
vendrás como una cabra
vendrás quizás de singular serpiente
serás ese animal sin nombre
que espero en estas muertes que me abandonaron cuando niño
ese animal donde de tornasol
se monta
para caer en redes
que morirán su alma)

el salto carretel
su cuerpo, el roce,
los sonidos
y el hilo se desprende
perfora lo que haya
el aire, no sé

la escasa longitud
que de viaje
el carretel me ha dado
unos ojos grandes

inmersiones

encontrar la lengua
traspasar los dientes con la punta de una ola
dónde encontrar ese bote
que no se hunda y sin embargo caiga columpio
sobre el fondo barroso del amor
me traes un obsequio envuelto en celofán
me traes un estúpido barco que sabe hundirse, eso dices,
y volver a bogar
con su acuosa resonancia me hastía
subo en él y me sumerjo una y otra vez
encontrar la lengua