martes, 18 de marzo de 2008
cualquier otro
una planta de lechuga se hace a la mar. primero mete las raíces en la orilla, escarba, el agua está fría, no le gusta, siente que alguien le está robando su esencia, ese frescor de la savia verde claro rodando como perlas un viernes cualquiera
quizá un viernes o quizá cualquier otro frescor
viernes, 14 de marzo de 2008
salen barcos, los veo
domingo, 9 de marzo de 2008
Los indios de Xoan García
Xoan vive en una vieja casona céntrica que hace custodiar por sus fieles perros (foto) pero cada tanto viaja para registrar otras realidades. He visto muchos trabajos de Xoan, he compartido muchos momentos con él. Hemos trabajado juntos y tengo la certeza que cada foto que toma tiene un trabajo del ojo que no es dado a cualquier mortal, pocos tienen el don en este mundo. Debajo de estas líneas van cinco fotografías de indígenas chaqueños que son parte de una serie que Xoan García ha tomado en un viaje que si no me equivoco data de fines del 2006 o principios del 2007.
vivian, carobai, chaco, paraguay
wilberto y vistoria, carobai, chaco, paraguay
El poeta joven, la joven artista y el consabido marbete en la oreja
Había renunciado a hacer algún comentario sobre el tema porque al final me pareció superficial, pero ahora que lo pienso mejor no lo es. Muchas veces desde que tuve alguna imagen en la prensa, o sea desde 1990 en adelante, fui catalogado desde las páginas de los diarios o revistuchas dominicales como un “poeta joven”. En 1990 tenía 28 años. Era relativamente joven y había publicado apenas en la antología de domingo, 2 de marzo de 2008
Sucesos Alemanes del Siglo XXI
En esta semana la fábrica de automóviles de lujo BMW dio a conocer la resolución que va a dejar cesantes a 8.100 obreros y empleados. A pesar de haber obtenido una ganancia anual durante los últimos años de 3.700 millones de euros, según datos oficiales.
Siemens el martes pasado dio a publicidad la decisión de cesantear a 5.000 trabajadores porque ha desistido de seguir en la fabricación de material telefónico debido a errores tecnológicos.
Sume querido lector, y luego multiplique los 16.100 cesanteados por tres, pues seguramente de ellos depende una corta familia, algo así como la población total de una pequeña ciudad, ¿no?
sábado, 1 de marzo de 2008
diario de motocicleta (primera parte)
reynaldo jiménez : la pasión que oscila y espejea
¿CÓMO LLAMAR A UN TIGRE?
Tigre, tigre que relumbras
en lo oscuro de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
forjó tu aterradora simetría?
El tigre atrae la suerte de mi ensueño. Fuente la más última, surte un efecto de quimera infantil por su quemante desmemoria. Pero nítidamente lo recuerdo, o tal vez todavía lo presencio: sus ocelos son islas de infinito lodo que se deshace ante el propio perplejo al tiempo que oscila, lleno de árboles.
Es femenino pero no es ella, es masculino pero no es él. Nada de esfinge. Es una gota por la que cruza el arcoiris, el Tigre. ¿Hasta cuándo no sucumbir de una vez y para siempre ante el destello sin porvenir de su zarpazo? Entraña el fuego, pero al correr tras su presa levita sobre las aguas, disuelve la gravedad, come también de su movimiento.
Tiene riberas en las que se acuestan raíces de grey inestable, cadenciosos enlaces y desenlaces estelares.
En la piel del Tigre acontece lo mismo que en su entraña.
Uno será pulga eterna En su lomo de luz de Bengala. Absoluta benevolencia la del ecuánime: agudo y grave, podría arrancarme de un soplo sin chistar siquiera de mí mismo. Tanto como del charco irisado un zancudo hembra despega su desliz.
En las tripas del Tigre mora mi tribu.
El hálito del Tigre abarca muchas aldeas a veces caseríos, maquetas fantasmas, letreros que portan ideogramas de corrientes de aire, casas flotantes, buques areneros que se detienen en la noche cultivando una pequeña huerta de luces. Pero en las flechas de agua pasa ardiendo la calma del Tigre.
No se cuenta entre los números ni se discierne al contrastarse las letras. No conoce la risa ni frecuenta forma alguna de cansancio. Detrás de la máscara hiriente, la máscara de fuerza, el Tigre sabe bien que no ha nacido.
Su aura dispersa esquirlas de lo inmóvil.
¿Nacerá alguna vez el Tigre?
Remolinos del Ocelado
Muerden como ojos.
Si se sacude puede sentírselo recorrido por súbitos estremecimientos venados.
Encendido como un radar de ameba enmascara el dios en sus párpados múltiples.
Nunca coincide con su jaula.
No lo conozco despierto o dormido, vigilante y de pie o entregado a esa laguna en la que sueña conmigo.
Nadie me conoce y yo no conozco a nadie. Trepo por el lomo del Tigre, aunque nunca sé cuándo. No sé por qué pero cada vez que lo miro ya me he vuelto implícito suyo.
El Tigre me ha devorado —no una: mil veces. Ondula pero no cuando el ojo se lo exige; jamás satisface una curiosidad. Jamás espejea y sin embargo me ha cautivado desde que, al darme la noticia de mi muerte, me eligió como su excéntrica mascota.






