la sincronización para el salto magnífico no se sostiene en el hartazgo de un ejercicio hasta la perfección sino en el único movimiento posible para lograrla, lo irreemplazable e impensado, de igual modo el agua, aunque sucumba, viaje sin posibilidad de regreso, fruta que se estrella y revienta aunque las semillas
jueves, 12 de marzo de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
gatos en la casa
quizás haya sido la luz del sol metida en la casa a través del ventanuco bajo y pequeño, o quizás el olor del hígado crudo, cortado en extraños poliedros que sólo mi abuela sabía fabricar con la cuchilla grande y, que, desde su textura ventosa, se pegaban al piso de baldosas calcáreas con un chasquido que atraía de inmediato a los gatos, mucho más que las voces que ella, mientras desarrollaba la acción, daba, llamándolos. quizás haya sido eso. o quizá no.
miércoles, 18 de febrero de 2009
la medalla de aniversario
no tenía la edad suficiente para una hallazgo de tal magnitud, aunque quizá nunca la tuviera en el futuro, de todos modos sus manos; sí, eran sus manos, arrancaron del olvido de la tierra, y ni siquiera un arqueólogo mudo lo hubiera hecho mejor, una medalla que recordaba los cincuenta años de una fraternidad, grande, gruesa, de bronce, oscura y en las manos del arqueólogo mudo sin los años suficientes para comprender su propio asombro, lo mejor de la historia era saber que nunca tendría la edad suficiente, porque también sabía que aunque, con esmero, guaradara la medalla, grande, gruesa, oscura, de bronce, se le volvería a perder.
dicho y hecho.
dicho y hecho.
milita molina : los gritos de Evita por la radio opacaron mi nacimiento

En una entrevista reciente Milita Molina (Santa Fe, 1951) se presentó con un libro del francés Patrick Ourednik, El instante propicio, diciendo que le interesaba porque es de los pocos escritores contemporáneos que reflexiona sobre la escritura. De entrada, según la reportera Molina leyó un fragmento de ese libro:
"No evito tanto la escritura como la literatura. En la escritura está la verdad, en la literatura la mentira. El que escribe estudia sus entrañas y busca las palabras. La literatura es la manera de no tener que enfrentarse a la escritura, de propagar mentiras con impunidad."
Esta lectura le permite introducir un tema que desvela a la escritora. “Me preocupa que importe cada vez menos la escritura. Ahora todos persiguen el tema, por ejemplo alguien se separa de su mujer y escribe una novela sobre esa separación. Pero yo soy una escritora sin tema; no escribo novelas que se puedan contar por teléfono.
Más allá de la publicación reciente de su novela Melodías argentinas, exscusa para la entrevista de un medio de Buenos Aires, la santafesina llama la atención por otras cosas que van más allá de su presencia freak.
“Aunque mi editor había intentado que algunas de mis novelitas ‘funcionaran’, no lo había conseguido, y lo más que había logrado conmigo era tener un autor de los jocosamente llamados de ‘culto’ que no rendía dividendos. El me animaba a continuar, pero no por filantropía, sino como si mi fracaso le despertara un interés particular, como si mi fracaso también fuera su inversión.” (La muñequita de papá)
Volviendo a Ourednik, en estos días guía espiritual de Molina, el francés asegura que no hay nada que teman los escritores más que la escritura: “Las palabras les son tan indiferentes como un ladrillo a un albañil” (nótese la no tan velada referencia a Mallarmé).
Hace poco leí en un suplemento cultural --dice Molina-- un texto elogioso sobre la poesía de ArnaldoCalveyra. De pronto se dice con asombro que Calveyra "saca las palabras de su sentido gastado". Tener que aclarar eso es redundante, ¿no? Pero también me pregunté por qué asombra eso hoy, cuando escribir es estar siempre desgastando las palabras, el sentido común; no purificando las palabras, sino escuchándolas en el sentido beckettiano. A mí me gusta detenerme en el lugar común y empezar a bromear. Es una tarea casi de basurólogo, de arqueólogo. Salvo Leónidas (Lamborghini) y algunos poetas, ya no se habla de la escritura.
“Nací el 22 de agosto de 1951. Era el día en que Eva Perón renunciaba a la vicepresidencia. Decía mi madre que los gritos de Evita por la radio opacaron mi nacimiento”. (La muñequita de papá)
La escritura lleva a perderse y no a encontrarse, eso lo sabe bien Leónidas Lamborghini. La escritura no lleva a ninguna identidad sino a una pérdida, en el pleno sentido de la palabra.
Hace poco estuve en Uruguay y escuché una palabra que en mi infancia mi madre me decía mucho: “aprontate”; no sé si acá en Buenos Aires se usaba porque yo soy santafesina. A mí me encanta recuperar esas palabras un tanto antiguas. No tengo la empresa de triturar y despedazar las palabras, estirarlas, deformarlas y cagarme de risa de eso. Y aunque ese no es mi estilo, no sé si en algún momento me va a ocurrir algo parecido. Marina Svetaieva decía que no importa en qué lengua no iba a ser comprendida, total no iba a ser comprendida en ninguna. No sé si voy a llegar a eso que decía Lamborghini, que se empieza a escribir para no ser comprendido por la familia, después por los amigos, y finalmente para que uno no se comprenda. El momento más lindo es ése.
lunes, 22 de diciembre de 2008
tres poemas de susana thénon
Al poema le incumbe todo, aun la tierra más ingrata,
la prueba más dura. De su confrontación consigo
mismo no está ausente la guerra con lo ajeno.
Todo y nada están ahí para ser dichos. El poema es
el puente que une dos extremos ignorados. Pero es
también esos extremos. El poema es una venturosa
incursión por lo ignorado.
Para el lector brillará otro elemento no previsto:
una raíz, una rama. El poema total sería entonces
un resultado de sumas infinitas, de confrontaciones,
contradicciones y memorias, de recuperaciones y
pérdidas, de olvido, muerte y ser: (sería como un dios)
algo inmortal nacido de criaturas mortales.
(sin fecha ni datos)
LUGAR
Sabéis que llevo un esquimal dormido
en el lugar del corazón.
Después de abandonar las catedrales,
el diapasón febril de las tabernas,
llegué al confín, a la frontera inalcanzada.
Sabéis que llevo un arenal baldío
en el lugar de las palabras.
Por debajo del miedo,
por caminos cerrados desde antiguo,
se aventuró la mano hasta el silencio.
Sabéis que llevo un pupila roja
en el lugar de la alegría.
de EDAD SIN TREGUA (1958)
si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
cómo fuera yo a tus plantas
cómo esperara tranvías
cómo por llegar de noche
abordara a mediodía
qué despelote sería
con tu abuela enajenada
con tu hermana y sus manías
con tus primos capitanes
haciéndonos compañía
qué despelote sería
con tu madre en la ventana
con tu madre noche y día
con tu madre que nos tiende
su cama negra de hormigas
qué despelote sería
sin tus huecos en mis huecos
sin tus sombras en las mías
sin dedos con qué golpear
el tambor de la agonía
si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
qué despelote sería
amada
amada mía
de OVA COMPLETA (1987)
la prueba más dura. De su confrontación consigo
mismo no está ausente la guerra con lo ajeno.
Todo y nada están ahí para ser dichos. El poema es
el puente que une dos extremos ignorados. Pero es
también esos extremos. El poema es una venturosa
incursión por lo ignorado.
Para el lector brillará otro elemento no previsto:
una raíz, una rama. El poema total sería entonces
un resultado de sumas infinitas, de confrontaciones,
contradicciones y memorias, de recuperaciones y
pérdidas, de olvido, muerte y ser: (sería como un dios)
algo inmortal nacido de criaturas mortales.
(sin fecha ni datos)
LUGAR
Sabéis que llevo un esquimal dormido
en el lugar del corazón.
Después de abandonar las catedrales,
el diapasón febril de las tabernas,
llegué al confín, a la frontera inalcanzada.
Sabéis que llevo un arenal baldío
en el lugar de las palabras.
Por debajo del miedo,
por caminos cerrados desde antiguo,
se aventuró la mano hasta el silencio.
Sabéis que llevo un pupila roja
en el lugar de la alegría.
de EDAD SIN TREGUA (1958)
si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
cómo fuera yo a tus plantas
cómo esperara tranvías
cómo por llegar de noche
abordara a mediodía
qué despelote sería
con tu abuela enajenada
con tu hermana y sus manías
con tus primos capitanes
haciéndonos compañía
qué despelote sería
con tu madre en la ventana
con tu madre noche y día
con tu madre que nos tiende
su cama negra de hormigas
qué despelote sería
sin tus huecos en mis huecos
sin tus sombras en las mías
sin dedos con qué golpear
el tambor de la agonía
si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
qué despelote sería
amada
amada mía
de OVA COMPLETA (1987)
marosa di giorgio : historia y calco
Marosa entrando al cuerpo principal del aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción, desorientada, buscando un rostro conocido que aún no conoce. La fotógrafa rubia que pierde para siempre las fotos de la Reina en anaqueles que aún hoy lloran. Marosa abrazando como puede con sus alas de torpe aire anaranjado. Marosa subiendo al vehículo con dificultad de niña y llena de curiosidades y sorpresas que le nacen a los costados y posa como una matrona pequeña que se ha quedado sin pupilas. Marosa desnudándose desde los pies con claveles, llena de zorros y lobos y hongos y suéters que la maniatan y la liberan cada tanto. Marosa escurridizo pez que se aquieta en las aguas sucias del puerto de Asunción.
de REINA AMELIA (fragmento al azar)
En esos días comenzó el rumor sobre Desirée. Ésta casi deja la escuela.
La observaban; el rumor fue casi enseguida muy grande. Ella procedía de un hogar sombrío. Casi de inmediato, Desirée hizo su deserción de la escuela. Se puso un batón bermejo, que fue a transformarse en Batón Bermejo. Y estas dos palabras daban rubor a Yla. Algunos hasta creían eran los nombres de Desirée. Esas dos palabras aparecían grabadas en las paredes como si fuesen palabras feas.
El alcalde la protegió. —Es una pequeña señora, y como tal, sagrada —dijo.
Resulta azorante cómo nace un rumor. Una serpiente da a luz mucho y muy raro. Crecía, crece eso nuevo; como el humo, como clara batida, caía de súbito en todas las tazas, y de allí mismo seguía creciendo, saltando. Saltaban balines hasta de los altares, iban a los límites del cielo.
Lavinia, entretanto, prosiguió frecuentando los bosques. Su interior estaba conmovido. Los resultados eran cada vez más inquietantes. Y más amplios. Sobre todo eran develadores. Veía cosas nunca vistas. Llegó a parir pequeños huevos vírgenes, muy bellos, de diversos colores. Sabía que en el pueblo ya habían ocurrido cosas así. Los ocultó en una caja abierta y los puso bajo su cama; se desvanecieron o se los robaron; sin que se repitiese el caso. En esos días ella tuvo amor, una enorme voluntad de empollar.
. . . . . . .
Me pareció interesante subir este texto de LAS IMPÚDICAS EN EL PARAÍSO de Lola Arias (1976), cualquier semejanza con Marosa, obviamente, no es pura coincidencia. Los procedimientos son calcados, el resultado, diverso.
-VII: VÉNDAME LA BOCA
Mi madre muda viró sus ojuelos hacia el mar. El fuego debatíase en sus últimas toses. Un hueco de toscos remolinos dejó salir una voz demente y filosa.
—Las alas son para los muertos. —El amante Pez contestó desde el fondo de sí.
Lisas mis orejas se cayeron de euforia. ¡Qué endiabladas amígdalas, qué garganta tan afinada y venenosa!
—Mis aletas tiemblan por los besos de la loba escuálida, la deliciosa de los dientes rasgados, la amorosa…
Mi madre sonámbula se dirigía hacia el monstruo partido, pecho de hombre, cola de pez.
—¡Ven, véndame la boca, déjame dormir en tus huesitos de cierva, de loca!
El amante degollaba vocales al hablar. Mis patitas se frenaban para no partir; desesperada até mi flequillo a las rocas.
—Dame la miseria deseada, la impudicia de la niñez, dame saliva, lagañas, gotas…
Mi madre fue tomada por El Pez delante de mí. Pude ver los detalles del roce y sus destellos. Él la devoraba sin muelas, ella esperaba al vampiro y nada. Sólo un agónico enlazarse y desenlazarse desnudos, rabiosos se frotaban resbalando uno contra otro. El franel iba desgajando a los amantes que morían de furia. Me dormí, cuando desperté amanecía y los acariciantes se miraban humillados.
de REINA AMELIA (fragmento al azar)
En esos días comenzó el rumor sobre Desirée. Ésta casi deja la escuela.
La observaban; el rumor fue casi enseguida muy grande. Ella procedía de un hogar sombrío. Casi de inmediato, Desirée hizo su deserción de la escuela. Se puso un batón bermejo, que fue a transformarse en Batón Bermejo. Y estas dos palabras daban rubor a Yla. Algunos hasta creían eran los nombres de Desirée. Esas dos palabras aparecían grabadas en las paredes como si fuesen palabras feas.
El alcalde la protegió. —Es una pequeña señora, y como tal, sagrada —dijo.
Resulta azorante cómo nace un rumor. Una serpiente da a luz mucho y muy raro. Crecía, crece eso nuevo; como el humo, como clara batida, caía de súbito en todas las tazas, y de allí mismo seguía creciendo, saltando. Saltaban balines hasta de los altares, iban a los límites del cielo.
Lavinia, entretanto, prosiguió frecuentando los bosques. Su interior estaba conmovido. Los resultados eran cada vez más inquietantes. Y más amplios. Sobre todo eran develadores. Veía cosas nunca vistas. Llegó a parir pequeños huevos vírgenes, muy bellos, de diversos colores. Sabía que en el pueblo ya habían ocurrido cosas así. Los ocultó en una caja abierta y los puso bajo su cama; se desvanecieron o se los robaron; sin que se repitiese el caso. En esos días ella tuvo amor, una enorme voluntad de empollar.
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Me pareció interesante subir este texto de LAS IMPÚDICAS EN EL PARAÍSO de Lola Arias (1976), cualquier semejanza con Marosa, obviamente, no es pura coincidencia. Los procedimientos son calcados, el resultado, diverso.
-VII: VÉNDAME LA BOCA
Mi madre muda viró sus ojuelos hacia el mar. El fuego debatíase en sus últimas toses. Un hueco de toscos remolinos dejó salir una voz demente y filosa.
—Las alas son para los muertos. —El amante Pez contestó desde el fondo de sí.
Lisas mis orejas se cayeron de euforia. ¡Qué endiabladas amígdalas, qué garganta tan afinada y venenosa!
—Mis aletas tiemblan por los besos de la loba escuálida, la deliciosa de los dientes rasgados, la amorosa…
Mi madre sonámbula se dirigía hacia el monstruo partido, pecho de hombre, cola de pez.
—¡Ven, véndame la boca, déjame dormir en tus huesitos de cierva, de loca!
El amante degollaba vocales al hablar. Mis patitas se frenaban para no partir; desesperada até mi flequillo a las rocas.
—Dame la miseria deseada, la impudicia de la niñez, dame saliva, lagañas, gotas…
Mi madre fue tomada por El Pez delante de mí. Pude ver los detalles del roce y sus destellos. Él la devoraba sin muelas, ella esperaba al vampiro y nada. Sólo un agónico enlazarse y desenlazarse desnudos, rabiosos se frotaban resbalando uno contra otro. El franel iba desgajando a los amantes que morían de furia. Me dormí, cuando desperté amanecía y los acariciantes se miraban humillados.
estamos solos
La única muerte que nos es dado contemplar, pormenorizadamente, de principio a fin, en todos sus detalles, es la propia. Las demás son apenas un acto en medio de la vida.
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